Año 1. Número 1

 Diciembre de 2003

 Ver: Año 1. Número 2

Cuando Potter acuñó una nueva expresión para el título de su libro de 1971 Bioética, dejó claro que pensaba que estaba haciendo bastante más:“El objetivo de esta obra es contribuir al futuro de la especie humana promoviendo la formación de una nueva disciplina: la disciplina de la Bioética.” La tal vez grandilocuente referencia “al futuro de la especie humana” se podía reemplazar con más modestia –y pronto así ocurrió– por un énfasis en la naturaleza práctica de la nueva disciplina, la naturaleza práctica de este estudio de las cuestiones éticas que surgen como resultado de los avances en la medicina y la biología. Así apenas dos años después de la publicación del libro de Potter, el Centro Hastings pudo afirmar con seguridad que la bioética debía tener el cometido de “servir directamente […] a aquellos médicos y biólogos cuya posición les exige tomar las decisiones prácticas”. Sin embargo, esta disciplina supuestamente orientada hacia la práctica se ha desarrollado principalmente dentro de las torres de marfil de la academia, tanto en aquellos países con unos treinta años o más de trabajo serio en bioética, como en aquellos otros donde dicho trabajo apenas empieza. Esta inserción de la bioética en el ámbito académico conlleva peligros obvios: el olvido de su objetivo práctico, la ignorancia pública de su potencial significación humana, e incluso su secuestro a manos de uno u otro de esos pequeños imperios que, como hongos venenosos, parecen pulular en el muy a menudo deprimente ambiente de la vida académica contemporánea. Esos no son los únicos peligros para esta incipiente disciplina.Ya en 1977, el Royal Collage of Physicians and Surgeons of Canada observó que debido a “su fuerte componente de valores morales y religiosos, la bioética es una materia delicada y difícil”. Desde luego, la presencia contingente de teólogos entre los padres fundadores de la bioética y la continua influencia de ciertas ideas morales de base teológica en muchos profesionales que hoy día se dedican a esta disciplina ha vuelto más difícil (aunque no más “delicada”) buena parte de la discusión bioética. La pretensión de que se posee algo que supuestamente es “la verdad bioética” no sólo la enuncian ciertos tipos de académicos autoritarios (o sus discípulos o discípulas), sino también quienes transmiten los mandamientos sobrenaturales, en ambos casos con la consecuente y drástica reducción de cualquier posibilidad de discusión razonable –y razonada- de los problemas éticos. Pero hay algo tal vez mucho más preocupante en el contexto mexicano: el éxito con el que los moralistas teológicos han logrado sacar ventaja de que, en buena parte de la conciencia pública, no se reconozca ni siquiera la mera posibilidad de un pensamiento ético no teológico. Abordar los problemas con un enfoque excesivamente académico y fomentado invariablemente la casuística, olvidar el papel evidentemente legítimo de la sociedad en la definición de las políticas públicas; buscar patéticamente nefastas esferas de poder y prestigio; apelar al acceso privilegiado de la religión a la verdad moral sin considerar siquiera las estrechas relaciones que ello mantiene con el dogmatismo, la intolerancia y el abandono de la razón: son todos peligros que tienen que evitarse si la bioética en México de algún modo ha de “contribuir al futuro de la especie humana” –o incluso, con más humildad pero también con más apremio, si ha de ayudar a subsanar algunos de los rasgos más deplorables del México actual. Esperemos que esta revista logre contribuir, aunque sea modestamente, a la tarea vital de sortear esos peligros ya muy reales.

 Mark Platts

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 Tabla de contenidos: 

ÍNDICE

Editorial

Mark Platts

La bioética en los últimos 10 años

Marcia Muñoz de Alba Medrano

Teorías y principios normativos en bioética

Rodolfo Vázquez

Investigación médica en seres humanos

Armando Torres Ramírez

El consentimiento informado en investigación con seres humanos

Dafna Feinholz-Klip

La evaluación ética de proyectos de investigación desde una perspectiva de género

Juan Guillermo Figueroa

Calidad de vida y ética médica

Margarita Valdés