Asunción Álvarez del Río

 

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Prólogo y epílogo actualizados

 

PRÓLOGO A LA EDICIÓN EN VERSIÓN ELECTRÓNICA

Han pasado ocho años desde la aparición de Práctica y ética de la eutanasia. El libro comunicaba los resultados de la tesis que realicé para obtener el grado de Doctora en Ciencias por la Universidad Nacional Autónoma de México, en el campo de Bioética. Después de haber estado concentrada por más de dos años en el estudio de la eutanasia, con la tesis concluida pensé que me vendría bien descansar del tema y ocuparme de otro, también relacionado con la bioética. No pude. La información sobre la eutanasia seguía produciéndose continuamente (sobre todo a nivel internacional), tanto en publicaciones especializadas como de difusión; lo mismo para ahondar en la reflexión ética sobre esta acción que para dar a conocer la opinión de diferentes sectores de la población, iniciativas de ley para permitirla o casos de personas solicitando un permiso especial para recibir ayuda para morir. Las diferentes fuentes de información que me habían mantenido actualizada para investigar sobre la eutanasia estaban abiertas y, aunque mi tesis hubiera concluido, yo seguía recibiendo alertas sobre nuevas publicaciones y noticias, las cuales no podía dejar de leer porque, como pronto reconocí, el tema no había dejado de interesarme. En realidad, seguía con gran curiosidad todo lo relacionado con la eutanasia, el suicidio asistido y otras decisiones médicas sobre el final de la vida, tanto en el mundo como en México. Dado que me sentía muy comprometida con el tema, quería seguir investigando y publicando para contribuir a que se entendiera mejor y se avanzara en la discusión sobre la conveniencia de legalizar la muerte asistida. Decidí también que estaría disponible para ofrecer información o conversar sobre las opciones al final de la vida cuando alguien lo necesitara de manera personal.

En todos estos años, el tema de la eutanasia (que siempre va relacionado con otras decisiones médicas sobre el final de la vida) ha sido central en mi trabajo como profesora e investigadora de la Facultad de Medicina de la UNAM.  Como parte del mismo, de junio a noviembre de 2012, realicé una estancia sabática en el Joint Centre for Bioethics de la Universidad de Toronto trabajando en el proyecto “Análisis ético y legal de las diferentes modalidades de muerte asistida” (con apoyo de CONACyT, No. 186359, y de DGAPA, UNAM). Estaba informada de que en los últimos años venía dándose una importante discusión sobre la conveniencia de despenalizar la eutanasia y el suicidio asistido en Canadá, la cual se reforzó con la sentencia que tuvo lugar a principios de junio de 2012 en que una juez de la Suprema Corte de British Columbia declaró inconstitucional la prohibición del suicidio asistido. A partir de este hecho, el tema acaparó la atención en los medios, en el ámbito académico y político. En lo personal, esto significó una espléndida oportunidad para analizar, comentar y reflexionar sobre los argumentos a favor y en contra de la muerte asistida. De particular interés fue discutir el tema con Wayne Sumner, autor de Assisted Death. A Study in Ethics & Law, quien participó en el caso de British Columbia como testigo para opinar sobre los aspectos éticos implicados. También fue muy productivo el intercambio de opiniones con la organización Dying with Dignity, con sede en Toronto, y cuyo objetivo es buscar la mejor calidad en el final de la vida de las personas, lo cual incluye extender sus opciones para que puedan elegir la muerte asistida, si así lo quieren. Finalmente, fue un privilegio trabajar con Lawrence Librach, médico especializado en cuidados paliativos y director del Joint Centre for Bioethics, quien fue mi tutor durante mi estancia sabática. Orientamos nuestro trabajo en dos direcciones: 1) El análisis de la controversia que surge del hecho de que, por un lado, la sociedad en general considera que deben ser médicos quienes participen en la muerte asistida (que debe permitirse solo personas muy enfermas), y por otro, que sean estos quienes principalmente se oponen a que se permita esta práctica. 2) El desarrollo de un programa de enseñanza dirigido a profesionales que conforman equipos de cuidados paliativos para apoyarlos en el manejo de las solicitudes de muerte asistida que reciben; no para que la apliquen mientas sea ilegal, pero sí para que entablen una comunicación que permita comprender y atender el sufrimiento de quienes hace un pedido así.

Tener la experiencia de seguir en forma directa la discusión sobre la muerte asistida en otro país, así como la oportunidad de intercambiar opiniones y experiencias con otros interlocutores diferentes a los que estaba acostumbrada, enriqueció enormemente mi investigación y perspectiva sobre el tema.

Al regresar a México, una vez finalizada mi estancia en Toronto, recibí el ofrecimiento del Fondo de Cultura Económica de publicar Práctica y ética de la eutanasia en versión electrónica. Puesto que el objetivo del libro es aportar elementos para comprender mejor un tema que no ha dejado de ser controvertido, que pueda conocerse a través de los medios electrónicos puede ayudar al debate que se requiere en nuestro país para que llegue un momento en que las personas que lo deseen tengan la tranquilidad de contar con la eutanasia como una última elección que puede liberarlos del sufrimiento.

Como es lógico suponer, desde la publicación de este libro en 2005, han sucedido muchas cosas relacionadas con la eutanasia y el suicidio asistido y esto debiera haber obligado a realizar muchos cambios a lo largo del libro. Decidí no hacerlo porque entonces sería otro libro y los capítulos que conforman éste, en lo esencial, siguen siendo vigentes y aportan los elementos para comprender en qué consiste la muerte asistida y entender en qué consiste la discusión sobre ella. Por eso, me limité a realizar algunas correcciones y precisiones a lo largo del texto y preferí elaborar un epílogo en el que reúno la información más relevante de lo sucedido de 2005 a la fecha: aclaraciones sobre algunos conceptos y reflexiones relacionadas con la experiencia de los lugares en que se permite la muerte asistida y con los principales temas del debate actual.

Un cambio que notará el lector es que escribí la primera versión de Práctica y ética de la eutanasia en la primera persona del plural, lo cual podía dar la impresión de que había más de un autor en cuestión. Ahora preferí usar la primera persona del singular para escribir el prólogo y el epílogo. Quizá, porque asumo con más confianza la responsabilidad por lo expresado, no solo en ellos sino en el resto del libro.

Abril, 2013

 

Tabla de contenidos:

Introducción.

I. Qué se entiende por eutanasia

II. Marie de Hennezel: sí a los cuidados paliativos; no a la eutanasia

III. Ronald Dworkin: Tomar en serio el valor sagrado de la vida

IV. Las posiciones del catolicismo frente a la eutanasia

VI. Los elementos del debate

VII. ¿Qué concluir?

Anexos

Bibliografía