Dra. Ingrid Brena S.

Enero de 2011

En los años recientes la sociedad ha desarrollado una gran cantidad de tecnología novedosa y de nuevos significados e interpretaciones legales para ayudar a las personas infértiles o que no son capaces de gestar un niño o de llevar a término un embarazo. La tradicional maternidad a través de la cual una mujer se embarazaba con los gametos de su pareja y después de un término aproximado de nueve meses daba a luz, no es ya la única manera de tener hijos. Con las nuevas tecnologías que permiten la reproducción asistida, los componentes de la procreación se han fragmentado. El proceso de la maternidad no se limita más a la mujer que aporta su óvulo y gesta al niño y la paternidad no se circunscribe al hombre que provee el esperma. La llamada voluntad procreacional puede ser factor determinante para iniciar los procedimientos médicos que culminen en una maternidad o paternidad.

Las técnicas de reproducción asistida se han incorporado a la medicina general y su práctica es común, pero el derecho se ha retrasado en la adecuación de las normas a los cambios que se han generado. El artículo 4º. Constitucional consagra al derecho de toda persona a decidir de manera libre, responsable e informada sobre el número y espaciamiento de sus hijos. La Ley General de Salud de 1984 regula el apoyo y fomento de la investigación en materia de anticoncepción, infertilidad humana y planificación familiar, el Reglamento de la Ley General de Salud en Materia de Investigación para la Salud, tiene un capítulo la fertilización asistida. Sin embargo esta legislación no es suficiente.

En todo el país se están realizando distintas técnicas de reproducción asistida incluyendo la maternidad o la gestación subrogada, sin que exista una cada una de las entidades federativas una normativa adecuada que prevea sus efectos en los participantes en estos procedimientos.

Tabasco cuenta ya con legislación específica de tiempo atrás y actualmente Ley de Gestación Subrogada, solo espera la aprobación del Jefe de Gobierno del Distrito Federal, además se han presentado varios proyectos, sobre reproducción asistida, algunos muy conservadores, en el Senado de la República.

Un estudio sobre los aspectos científicos como las dimensiones éticas y socioculturales de esta nueva forma de reproducción es insoslayable. Desde el punto de vista constitucional deben examinarse, en primer lugar, si el tema es materia que corresponda legislar a la Federación o a los Estados. El análisis jurídico deberá enfocarse los derechos de los sujetos que intervienen en las técnicas de reproducción asistida y las consecuencias de las mismas tanto en derecho de familia como en el sistema de responsabilidades civiles.

En es especial la maternidad subrogada, una de las formas de reproducción asistida, desde su aparición, por decirlo suavemente, no goza de aceptación y mas bien existe un clima general de repudio en diferentes ámbitos sociales, jurídicos y religiosos.

Resulta innegable que los avances científicos imponen la necesidad de adoptar nuevos criterios, tanto en el ámbito ético como jurídico respectos de la disponibilidad y comercialidad del cuerpo humano y sus componentes. Es necesario encarar los problemas generados por las nuevas tecnologías impulsadas por intereses económicos pero también por el anhelo de las personas de tener descendencia y plantear una política pública que percibiendo las necesidades de la sociedad no vaya en contra de los intereses de los involucrados, y que se sustente en los principios que una sociedad democrática y participativa quiera hacer prevalecer.