Dr. Raymundo Canales de la Fuente

 Febrero de 2011

Quiero plantear una hipótesis inicial para abordar éste tema, lleno de caminos pedregosos y con aires de corrupción ligados necesariamente a una de las industrias mas productivas del planeta en términos monetarios, la industria farmacéutica. La hipótesis es que los medicamentos curan o alivian. Para abordar ésta afirmación cabe reconocer que uno de los descubrimientos que sin duda cambiaron la historia de la humanidad fue el hallazgo por parte del científico escocés Alexander Fleming en los albores del siglo XX de un hongo cuyo crecimiento en cultivo era capaz de inhibir el crecimiento de bacterias, era el Penicillium Notatum, que produce la sustancia que se aislaría posteriormente llamada penicilina. La mortalidad general antes del uso médico de éste antibiótico a causa de enfermedades bacterianas era notoriamente elevada en comparación con nuestros días…… pero no es igual en todo el planeta. Resulta que siguen existiendo grandes grupos de población, en diversas partes del orbe que mueren hoy en día, a causa de éstas enfermedades debido a una razón muy simple: carecen del acceso a los fármacos (como la penicilina y sus derivados), que evidentemente son eficaces e incluso el día de hoy, baratos. Contemplando ese efecto entonces cabe preguntarse por las causas, y la respuesta es evidente, curan solamente quienes pueden pagar por ellos. Mucha tinta se ha vertido comparando los gastos planetarios en guerras o en materiales bélicos contra lo que haría falta para abatir la pobreza y disminuir la mortalidad por causas prevenibles o curables sin que esto tenga absolutamente ningún efecto y, lo que es peor, no provoque ninguna respuesta por parte de los fabricantes de los medicamentos, es decir francamente no les importa. La lógica de mercado cuyo fundamento está en relación directa con la inversión económica de las empresas para desarrollar un fármaco, que consideran tienen que recuperar en el plazo mas corto posible, es el condicionante fundamental de la contradicción descrita; pero el fenómeno se ha ido complejizando con el paso del tiempo y el descubrimiento de fármacos como el sildenafil (viagra) que sorpresivamente tiene a sus mayores consumidores entre varones jóvenes, que no presentan ninguna disfunción sexual y lo utilizan para prolongar las horas de placer, entonces hago de nuevo la pregunta ¿es esto aliviar o curar?.

La menopausia, que quiere decir el último período menstrual de una mujer, está acompañada de cambios importantes no solo en la sensación de bienestar sino también en la predisposición a presentar enfermedades diferentes y condiciones como la osteoporosis que facilitan las fracturas, entonces la ciencia ha desarrollado recientemente muchos medicamentos para corregirla pero que exponen a las mujeres a riesgos derivados del uso sistemático de los mismos, cuando está también comprobado por la ciencia médica que cambiando el estilo de vida (haciendo ejercicio, evitando el tabaco, teniendo una dieta adecuada, etc.) se obtienen resultados similares o a veces mejores en la prevención de las fracturas, entonces de nuevo ¿es ésto aliviar o curar?. Y cito éstos ejemplos porque son un grupo de fármacos que representan ganancias multimillonarias para la industria, pero hay otros muchos ejemplos entre los cuales está por supuesto el SIDA o el cáncer, para los que hay terapias muy eficaces pero al alcance de cada día menos personas.

Adicionalmente los laboratorios farmacéuticos tienen el mecanismo de las patentes, mediante las cuales garantizan un elevadísimo precio de venta de cada unidad para “recuperar” los costos de la inversión, pero que, cuando se analiza el flujo monetario obtenido durante los veinte años que en nuestro país se les respeta su patente, sobrepasa de manera escandalosa esa supuesta recuperación, de hecho existen países que no respetan los tiempos de esas patentes o que los han obligado a disminuir los precios, como está ocurriendo en España.

Inclusive éste esquema general de funcionamiento de la industria ha conducido al fracaso financiero de instituciones que brindan seguridad social en salud, incluso en países ricos, entonces……puedo afirmar que si alivian y curan, pero solamente en algunos casos, en algunos pacientes, en algunas circunstancias, y en algunas latitudes, y resulta tan limitada la respuesta que es necesario ventilar el tema ante la sociedad en su conjunto para señalar, y en caso de que así se considere, exigirle a los gobiernos que actúen de manera congruente con los nobles fines de la medicina, que pretende aliviar y curar a la mayor cantidad de personas posible.