Dr. Rubén Lisker

Febrero de 2006

En diversos foros he defendido la necesidad de que se permita en nuestro país la investigación sobre el uso terapéutico de las células troncales embrionarias, también llamada clonación terapéutica o transferencia nuclear. Estas investigaciones serán fundamentales no solo para desarrollar productos útiles para el tratamiento de diversas enfermedades, sino para conocer como se realiza la transformación de células troncales (stem cells en inglés) en los diferentes tejidos del cuerpo. Leí recientemente en la sección de noticias del número 7 del 2005 del Journal of Clinical Investigation, una de las revistas más prestigiosas del área biomédica, un comentario denominado “Stem cell division” de la periodista Stacie Bloom, donde previene sobre un optimismo excesivo en relación al tema de la clonación terapéutica que me parece juicioso y digno de ser compartido.

Señala Bloom que la publicación reciente de Woo Suk Hwang y su grupo de la Universidad de Seúl, anunciando la creación de líneas celulares de células troncales humanas que expresan con fidelidad el DNA del donador nuclear, seguramente produjo en los medios masivos de comunicación la idea de que está por lograrse el uso de la clonación terapéutica en pacientes con lesiones de la médula espinal, diabetes, la enfermedad de Alzhaimer y muchas otras. Bloom hacer ver que este no es correcto y que no es pecar de pesimista al apuntar que existen todavía muchos obstáculos para poder emplear a la células troncales como terapias para enfermos. Estas barreras no tienen nada que ver con las discusiones éticas o políticas sobre el procedimiento, que están muy de moda y se refieren a problemas de índole científica, que por ser poco glamorosos, pasan desapercibidos en la prensa y mantienen en la ignorancia al público general.

Se apoya en opinión de varios científicos, entre otros de Norio Nakatsuji de la Universidad de Kyoto cuyo laboratorio en Japón es el único que produce células troncales de origen embrionario. Este investigador señala que antes de poderse realizar ensayos clínicos con células troncales, hay que mejorar los procedimientos a fin de que su producción alcance un “grado-clínico”. Deben producirse en condiciones estériles y en cultivos que no tengan proteínas animales en el medio y piensa que para obtener estas condiciones pasarán algunos años.

En la opinión de Shahin Rafii del Colegio Medico de la Universidad de Cornell, nunca va a funcionar el mero transplante de células troncales al tejido enfermo y se tiene antes que nada que contar con la posibilidad de diferenciar las células troncales en tejidos funcionales que se puedan transplantar y se ignora cuando será esto posible. El lograr la diferenciación de células troncales a tejidos específicos es solo uno de los obstáculos. El siguiente es saber si van a ser tolerados desde el punto de vista inmunológico por el paciente, lo que podría solucionarse si las células troncales se obtienen de embriones logrados por transferencia nuclear, en que el donador del núcleo sea el propio paciente.

Más allá de las dificultades de las células en si mismas, los tejidos adultos en que se van a transplantar son también muy importantes. Para que el transplante funcione se requiere que el tejido nuevo se incorpore al lesionado y pueda expanderse posteriormente. Marcus Grompe de la Universidad de Oregon piensa que se trata de un asunto complejo y que faltan varios años para lograr realizar ensayos clínicos. Para ser útiles, los transplantes tiene que sobrevivir en los tejidos dañados y en el caso de problemas neurológicos, realizar las conexiones (sinapsis) necesarias con otras neuronas para poder restaurar alguna función pérdida.

Steve Goldman, Jefe de la División de Terapia Celular y Genética de la universidad de Rochester, señala que después de diferenciar las células troncales a el tejido deseado, deben purificarse para ensayos clínicos porque de lo contrario se corre el riesgo de que se conviertan en tejido tumoral. Otro problema es que deberá lograrse una vascularización adecuada del tejido que se va a transplantar y tal vez será necesario fabricar con nanotecnología pequeños vasos sanguíneos y colocarlos en los tejidos a transplantar para que sobrevivan adecuadamente.

Termina Bloom diciendo que aun cuando no se han encontrado soluciones milagrosas a estos problemas, no debemos dejarnos llevar por el pesimismo ya que se trata de un campo muy dinámico y debe recordarse que las células troncales embrionarias se aislaron por primera vez en 1998, y se han logrado grandes progresos desde entonces.

Me parece que estas observaciones deben evitar un optimismo exagerado en la población, para que no se frustre si no hay resultados concretos a corto plazo. Les recuerdo que la terapia génica, entendida como la manipulación genética del ADN de células vivas con el propósito de curar enfermedades, se ha venido intentando desde hace mas de 13 años y que aun cuando conceptualmente se trata de un problema sencillo de entender, en la práctica se ha vuelto complicado. De hecho no hay más que una sola enfermedad en que el procedimiento ha sido consistentemente exitoso. Se trata de una alteración genética de la respuesta inmune en que 17 de 18 niños, tratados se “curaron” de la enfermedad y estuvieron libre de ella por más de cinco años. Sin embargo, tres de los pacientes han fallecido con cuadros hematológicos malignos (leucemia) posiblemente provocados por el tratamiento. Esto ha resultado descorazonador, pero debemos recordar que los pacientes hubieran fallecido de su enfermedad sin el tratamiento, que está en fase experimental, y que se debe buscar evitar este tipo de complicaciones mortales antes de abandonar esta línea de investigación ya que en el análisis final se logran salvar vidas con el procedimiento.

ACLARACIÓN. Semanas después de enviar el presente escrito, se dio a conocer que los espectaculares resultados de Woo Suk Hwang fueron, lamentablemente, fraudulentos.

Este es un asunto que merece comentarios especiales, pero entre tanto decidí no suprimir el editorial, ya que los señalamientos que se hacen, siguen siendo válidos.