Dra. Ingrid Brena Sesma

 Agosto de 2006

El 7 de septiembre de 2005 apareció publicado en el Diario oficial de la Federación el Decreto por el que se crea el órgano desconcentrado denominado Comisión Nacional de Bioética el cual abrogó el Acuerdo por el que se crea con carácter permanente la Comisión Nacional de Bioética publicado en el Diario oficial de la Federación el 23 de octubre de 2000.

A escasos cinco años el Decreto del pasado septiembre, modifica la naturaleza jurídica de la Comisión Nacional de Bioética la que deja de ser una comisión intersecretarial sin autonomía técnica ni operativa para convertirse en un organismo desconcentrado de la Secretaría de Salud.

Al ser un órgano desconcentrado la nueva Comisión, si bien carece de personalidad jurídica y patrimonio propios, está dotada de autonomía técnica y operativa para desempeñar las funciones que le son encomendadas y un presupuesto propio le permitirá hacer frente a sus nuevas e importantes atribuciones.

El objeto de la nueva Comisión será: “promover la creación de una cultura bioética en México, fomentar una actitud de reflexión, deliberación y discusión multidiciplinaria y multisectorial de los temas vinculados con la salud humana, y desarrollar normas éticas para la atención, la investigación y la docencia en salud.” Para el cumplimiento de su objeto, se señalan las atribuciones que se le otorgan, entre las que destaco, por su importancia, las siguientes:

Se aprecia el nivel nacional de la Comisión por su atribución para “Establecer las políticas públicas vinculadas con la temática bioética” y para “promover la creación de comisiones estatales de bioética”. Esta atribución beneficiará la implementación de Comisiones y por ende de la cultura de la bioética en todo el país.

Con anterioridad a la Comisión competía “fijar criterios o principios éticos mínimos que deberían observarse para la atención médica en las instituciones públicas y privadas de salud”, ahora procurará la observancia de criterios- no solo mínimos- a nivel intersectorial en cuestiones mas allá de la atención médica y tan variadas como alimentos, agua, medio ambiente, educación, entre otras.

Actualmente nuestra sociedad se encuentra empantanada en ciertos temas como el principio y fin de la vida, los cuales suscitan posiciones tan radicales que han impedido una respuesta que satisfaga a la sociedad en su conjunto; por ello, resulta esperanzador que la Comisión funja como órgano de consulta nacional sobre temas específicos de bioética.

Los considerando del Decreto señalan que el nuevo órgano actuará de manera reflexiva, plural, autónoma, racional, secular y respetuosa y se integrará con personas que tengan una formación adecuada y los conocimientos y experiencia necesarios. Seguramente con estas características personales de quienes integren la Comisión se logrará una visión neutral que ayude a despejar ese panorama tan complicado por ahora.

Desde hacía tiempo ha sido ostensible en nuestro país la falta de comités tanto de ética en investigación como hospitalarios de bioética en numerosas instituciones hospitalarias así como una correcta regulación e integración de los mismos. De ahí el beneplácito de observar como la Comisión promoverá que en las instituciones de salud públicas y privadas se organicen y funcionen ambos comités y apoyará la capacitación de sus miembros; así como que establecerá y difundirá los criterios que deban considerar para el desarrollo de sus actividades.

Actualmente la Comisión tiene una estructura interna definida por decreto-ley, conformada por un Consejo; un Director Ejecutivo y las unidades administrativas necesarias para el cumplimiento de su objeto.

El Consejo será el órgano responsable del cumplimiento de las atribuciones establecidas en el artículo segundo del Decreto, y se integrará por seis consejeros y un Presidente, que serán designados por el Secretario de Salud, Esto significa un gran avance pues la Comisión deja de estar, como lo estaba, integrada por funcionarios públicos para abrirse a integrantes de la sociedad civil. Además, el mismo Secretario podrá invitar a participar en el Consejo a distinguidas personalidades de la sociedad y de la comunidad médica – hubiera sido deseable que se incluyera también a la científica- quienes tendrán derecho a voz pero no a voto. El Director Ejecutivo será nombrado y removido por el Secretario de Salud a propuesta del Presidente del Consejo.

Los cambios operados por medio del Decreto publicado el 7 de septiembre de 2005 son importantes y los retos mayores, deseamos que la nueva Comisión pueda hacer frente a ellas y que en un futuro cercano logre una autonomía en sus funciones convirtiéndose en un organismo descentralizado.