Dr. Ruy Pérez Tamayo

Junio de 2006

Escribo cuando faltan dos semanas para las elecciones generales del país, que se celebrarán el próximo día 2 de julio, y al cabo de más de un año de estar sometido, como todos los mexicanos, a la prolongada, costosa y ya cansada campaña política. En la pequeña muestra de los múltiples discursos, comentarios, arengas y declaraciones pronunciadas (y gritadas) por los tres principales candidatos, así como en el universo de carteles de todos tamaños y colores que afean a la ciudad con las imágenes sonrientes de muchísimos caballeros y damas totalmente desconocidos (aspirantes a servidores públicos que se verían mejor anunciando una pasta dental), no he tenido la suerte de escuchar ningún proyecto, proposición o idea seria, no he percibido ningún argumento razonado ni una postura definida en relación con los muchos problemas que agobian al país. Un candidato dice: “Crearé un millón de empleos al año…!”, otro dice: “Lucharé contra la corrupción…!”, otro más dice: “Mejores sueldos para las madres solteras…!” Ante tal andanada de frases huecas uno se explica que el Mundial de Fútbol ocupe mucho más la atención pública que la contienda política, a pesar de que el evento deportivo termina en un mes y en cambio el resultado de las elecciones estará con nosotros durante seis años.

Estos comentarios son relevantes a la bioética porque la ausencia completa de referencia a los problemas que le competen (como el saneamiento ambiental, la protección de la biodiversidad, el ecocidio, la accesibilidad a los servicios de salud, etc.), entre los otros muchos que no han sido mencionados, es un augurio sombrío sobre el próximo sexenio. Aún si llegara a ocurrir que el Nuevo Presidente, en el discurso de toma de posesión el 1 de diciembre de este año, dijera que una de sus prioridades es el amor a la vida, todavía tendría que enfrentarse a las Cámaras de Diputados y Senadores integradas (como seguramente van a estarlo) por poblaciones más o menos balanceadas de miembros de los tres partidos, animados para discutir y negociar sus votos en función de intereses primariamente partidistas, mientras el país languidece por falta de legislación que tome en cuenta sus problemas. Este escenario no es nuevo, ya lo hemos experimentado durante casi 6 años. Para el Colegio de Bioética A.C. significa que deberá seguir en campaña, redoblando esfuerzos en favor de mayor atención a la conservación del ambiente y a la legislación secular sobre problemas sociales y médicos que afectan a todos los mexicanos.