Dr. Ruy Pérez Tamayo

Presidente del ColBio

Octubre/2005

La emergencia del interés actual en la bioética se inicia en 1971 con la creación del término por Van Raensselaer Potter, un bioquímico norteamericano que trabajaba como investigador de cáncer en la Universidad de Ann Arbor, Wisconsin, EEUUAA.

En la fecha mencionada Potter publicó un artículo titulado Bioethics: a bridge to the future (Bioética: un puente al futuro) cuyo primer párrafo dice lo siguiente: “La humanidad necesita urgentemente una nueva sabiduría que le proporcione el “conocimiento de cómo usar el conocimiento” para la sobrevida del hombre y su calidad de vida. Este concepto de la sabiduría para actuar – el conocimiento de cómo usar el conocimiento para el bien social – podría llamarse la “ciencia de la supervivencia” y sería un prerrequisito para mejorar la calidad de vida. Yo postulo que la ciencia de la supervivencia debe cimentarse en la biología, ampliada más allá de sus límites tradicionales para incluir los elementos más esenciales de las ciencias sociales y de las humanidades, con énfasis en la filosofía en sentido estricto, o sea en el “amor a la sabiduría”.

La ciencia de la supervivencia debe ser más que una ciencia, y para ello propongo el nombre de “bioética” con objeto de subrayar los dos ingredientes que me parecen más importantes para alcanzar la nueva sabiduría que necesitamos tan desesperadamente: el conocimiento biológico y los valores humanos.” Potter estaba impresionado por el uso indiscriminado de la tecnología y sus consecuencias negativas para el mundo biológico, por lo que postulaba la necesidad de regular el ecocidio sobre bases científicas. Una década más tarde Toulmin señaló, en forma por demás contundente, cómo “la medicina ha salvado la vida de la ética” (en un artículo aparecido en la misma revista en que Potter había publicado el suyo), alegando que los avances tecnológicos médicos habían creado nuevos problemas prácticos de ética que exigían a los filósofos abandonar sus amplios marcos teóricos y enfrentarse a la realidad cotidiana. En muchos círculos el término bioética se vio reducido a sinónimo de ética médica, perdiendo su amplitud original pero ganando mayor profundidad en las discusiones de problemas médicos.

En México las autoridades reconocieron este nuevo interés y establecieron la Comisión Nacional de Bioética, órgano oficial de la Secretaría de Salud. En forma casi simultánea, los grupos conservadores (con fuerte influencia religiosa católica) fundaron la Academia Mexicana de Bioética, y en forma simultánea organizaciones como Pro-Vida y otras semejantes tomaron posiciones públicas en problemas como la anticoncepción, la legalización del aborto (que desde luego no es nada nuevo), la reproducción asistida, la eutanasia, la clonación reproductiva y la terapéutica, el uso de células troncales embrionarias, etcétera. A partir del año 2000, con el triunfo político del PAN, la Iglesia Católica volvió a intentar influir en la vida política del país, en forma cada vez más abierta y con el apoyo de algunas de las más altas autoridades (y de personajes influyentes) del país.

Ante esta situación, un grupo de científicos y académicos de la ciudad de México nos reunimos para constituir formalmente el Colegio de Bioética, A.C., (ColBio) el 22 de enero de 2003, y registramos sus Estatutos el 10 de febrero del mismo año. El ColBio es una organización civil no gubernamental, multidisciplinaria, sin fines de lucro y laica, dedicada a opinar en forma experta y racional sobre los distintos problemas de la bioética contemporánea. Está formada por un grupo reducido de profesionistas académicos entre los que se cuentan abogados, filósofos, psicólogos, médicos de distintas especialidades (internistas, genetistas, neurofisiólogos, patólogos, endocrinólogos, investigadores, divulgadores de la ciencia, expertos en reproducción, etc.), todos interesados en contribuir con sus conocimientos técnicos y su experiencia a que la sociedad tenga la visión más clara y veraz de los problemas contemporáneos de bioética. El ColBio ha actuado como consultante de distintos grupos de legisladores, tanto de la Cámara de Diputados como del Senado, mantiene la presente página electrónica, tiene en prensa y en preparación textos sobre distintos aspectos de la bioética, y realiza con sus miembros seminarios académicos mensuales sobre los temas bioéticos en discusión. Todas las ideas y opiniones racionales son válidas; los dogmas se reconocen como tales y no se discuten.

Esta página editorial recogerá en forma periódica los puntos de vista de los distintos miembros del ColBio y de algunos invitados especiales. En nombre del Colegio de Bioética, A.C. y del mío propio, les doy a los amables lectores la más cordial bienvenida…