Decisiones ¿médicas? sobre el final de la vida

 

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En esta mesa hablaremos de decisiones relacionadas con el final de la vida y que se toman en el contexto de la atención médica. Esto significa que con ellas se decide, o bien dejar de impedir la muerte de un paciente o bien realizar acciones para causarla. Son decisiones que se plantean cuando una enfermedad (o una condición médica) causa un sufrimiento o una limitación tal que obliga a reconocer los límites de la medicina y a cuestionar si la muerte no es la mejor opción. Una decisión así compete al paciente, pues se trata de su vida, pero son los médicos los que tienen la preparación profesional para reconocer los datos que indican que una enfermedad es incurable o que es intratable o que la muerte es inevitable.

Interrumpir tratamientos curativos, ofrecer atención paliativa, retirar tratamientos que prolongan inútilmente una vida, incluso acceder al pedido de un enfermo que pide que se le cause la muerte son decisiones que toman los médicos, hasta cierto punto. En el último caso es indispensable que el paciente tome la iniciativa de la decisión; en los otros casos es deseable que el paciente y sus familiares participen en esas decisiones. Sin embargo, que esto sea posible depende de la condición en que se encuentre el enfermo quien únicamente podrá participar (suponiendo que está bien informado de su situación) si está consciente y mentalmente competente. Si el paciente está consciente, pero es incompetente o si está inconsciente de manera irreversible, otros tendrán que decidir por él.

Uno de los principales elementos distintivos del ser humano es su capacidad de raciocinio, cuya manifestación más evidente se da mediante el ejercicio de la voluntad. Por tanto, las decisiones más fáciles deberían ser las que se refieren a pacientes conscientes y competentes quienes, habiendo valorado la situación en que se encuentran, pueden decir qué quieren porque finalmente se trata de su vida, incluso si lo que quieren es que se les ayude a adelantar su muerte. Sin embargo, cuando está en juego decidir el final de la vida surgen siempre voces discordantes respecto de hasta dónde puede llegar la autónoma voluntad de los individuos

No es menos problemático el escenario cuando se trata de decidir sobre la vida de un paciente que está consciente, pero ya no sabe quién es y que quizá expresó en algún momento de su vida que no querría vivir en un estado de demencia. ¿Es válido dejar de tratarle una enfermedad que sería curable o dejar de intentar prolongar su vida? Quizás el escenario más fácil resulte el de un paciente inconsciente una vez que se tiene el diagnóstico que permite tener la certeza de que nunca podrá recuperar la conciencia porque se puede decir que ha dejado de vivir como persona. Y sin embargo, por noticias que nos llegan con cierta frecuencia del extranjero sabemos que también en estos casos la decisión de retirar la alimentación e hidratación artificial desata controversias insalvables.

Por todo esto, nos pareció importante poner en la mesa de discusión este tema. Los ponentes tenemos diferente formación y práctica profesional, de manera que también diferimos en nuestra aproximación al problema, pero creemos que esto puede ser positivo para enriquecer la reflexión y proponemos hacerlo con una perspectiva racional y laica en la que coincidimos.

Dada la amplitud y complejidad del tema, para esta mesa seleccionamos tres preguntas que representan diferentes caras de las decisiones médicas al final de la vida:

– No impedir la muerte inevitable, ¿un falso dilema?

– Demencia y eutanasia, ¿una opción viable?

– El final de la vida y la legislación mexicana, ¿responde adecuadamente?

 

Asunción Álvarez del Río

Facultad de Medicina

Universidad Nacional Autónoma de México

Patricio Santillán Doherty

Departamento de Cirugía Experimental

Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán

Héctor A. Mendoza C.

Universidad Autónoma de Nuevo León

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Las células troncales

Rubén Lisker

INCMNSZ, Universidad Autónoma de México

 Ricardo Tapia 

IFC, Universidad Autónoma de México

Ricardo TapiaIFC, Universidad Autónoma de México